viernes 14 de octubre de 2011

“El peronismo es un fantasma reprimido”

Entrevista a Daniel Santoro y Nicolás Pauls
(Fuente: Tiempo Argentino) Esta noche se emite en Canal 9 el segundo capítulo de Proyecto Aluvión, realizado por el célebre artista plástico junto al director Francis Estrada. La idea es encarar los fantasmas que genera el peronismo desde su nacimiento con la clase media urbana, por ejemplo el mito del luto obligatorio.


La idea surgió durante los días posteriores a la muerte de Néstor Kirchner. La impresionante marea de gente yendo a despedirlo –una escena casi de otra época, de cuando los líderes políticos convocaban de a cientos de miles y aún eran capaces de generar lágrimas y berrinches en partes iguales– les encendió la lucecita al artista plástico Daniel Santoro y al cineasta Francis Estrada. ¿Por qué no hacer una programa que retrate, en clave de ficción, los grandes mitos del peronismo? Pero no para “refutarlos” (eso sería tarea de los historiadores) sino para evidenciarlos aun más. Subrayar, a traves de la hipérbole, sus taras. Mostrar hasta qué grado de fantasía pudo llegar una sociedad alimentada por el amor o el odio a un líder, y su creación: una Argentina mucho más justa.
“Un poco el núcleo son los fantasmas que genera el peronismo con la clase media urbana. La fricción que se produce entre ambos mundos y que hace aparecer al fenomeno peronista como algo ominoso”, dice Santoro, sobre Proyecto Aluvión, la miniserie que estrenó Canal 9 a partir del programa de fomento a la ficción del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). El autor es reconocido por obras como Manual del niño peronista, en donde recrea la iconografía de aquellos años, yuxtaponiéndola con elementos y símbolos de otra índole (orientales, soviéticos, etcétera).
“Nos propusimos, entonces, desbaratar y deconstruir esos núcleos duros del rechazo social hacia el peronismo con sus mitos más recordados”, sigue el artista plástico. Y, puestos a hacer memoria, aparecieron en seguida: el mito del asado con parquet (o el error de darles confort a los pobres), el mito de la mucama caníbal (o el revanchismo de los desclasados cuando se organizan) o, en el episodio que se emite justamente hoy, (el segundo de la miniserie) el mito del luto obligatorio.
“El capítulo arranca después de la muerte de Eva Perón –relata Santoro– y pone el foco en las organizaciones secretas que se armaban entonces para planificar el asesinato de Perón y la consiguiente liberación de lo que ellos veían como una tiranía.” Los protagonistas son Juan Cruz, un joven sometido a la mirada de su madre e interpretado por Nicolás Pauls; Carlos, encarnado por Juan Palomino, como el hombre que lo anima a dar el gran paso desde una atracción homosexual; y Encarnación, la madre castradora, llevada adelante por María Inés Aldaburu (“Una cruza de la mamá de Borges con la de Skinner”, bromea Santoro citando a la conocida anciana antipática de Los Simpson).
“Juan Cruz quiere demostrar que es capaz de matar a Perón, que cuenta con esa valentía, y al mismo tiempo liberarse de su madre”, explica Pauls. Y detalla que componer el personaje no buscó darle una mirada necesariamente política: “Está tan reprimido que su madre ni siquiera le permite ser gorila. Tiene una sumisión absoluta, muy enferma, que me recordó en parte a un personaje de Ulises Dumont en Los enemigos, una película de Eduardo Calcagno.”
La narración de cada episodio, a su vez, recurrió a la cita de distintos géneros cinematográficos. Desde el thriller psicológico a la Hitchcock en el capítulo “La mucama caníbal” (el viernes pasado) y el policial negro de “El luto”, al melodrama a la Favio en “Evita me ama”, y el cine de acción y espionaje en “El vuelo del Pulqui”, que Santoro anticipa diciendo: “Ahí armamos una especie de disputa entre Kaos y Kontrol, entre los agentes de la Fundación Eva Perón y los enviados por Stalin y Eisenhower”.
–¿Por qué despierta tantos mitos el peronismo?
Nicolás Pauls:–Es difícil de explicar. Es más fácil decir qué no es el peronismo que qué es. Deben ser pocos los que tienen un conocimiento total del fenómeno. Por eso me gusta tomarme de las palabras de Daniel (Santoro), que dice que cuando “los negros” se organizan enseguida aparecen los temores, mientras que cuando es la clase media la que la que se junta, no hay problema.
Daniel Santoro:–El peronismo es un mensajero de la barbarie porque permite que “los negros” se organicen y metan temor. La CGT es vista de esa manera. También Milagro Salas, D’Elía. Es el miedo de que si se organizan viene el miedo y la corrupción. En cambio, cuando es la clase media la que se organiza, los mótivos son lúdicos, el goce: la esgrima, el bridge, el Jockey Club.
–O, si se levanta con ánimo crítico, las asambleas de 2001...
Santoro:–Claro, que muchos vieron como las polis griegas. El peronismo es un fantasma reprimido, nuestro gran relato historico, por más que venga desde mucho antes. Por eso el libro de Rep: 200 años de peronismo. Creo que respecto a ese relato todavía tenemos una historia por saldar como nación. Por lo menos hasta que no superemos esa sensación de los sectores medios de ser penetrados groseramente por la irrupción del peronismo. Es una tarea pendiente.
–Hay un punto ciego entre el peronismo y la clase media urbano. ¿Por qué?
Santoro:–Está en el eje de nuestro problema identitario como nación. Una disfuncionalidad que no termina de cerrarse entre esa barbarie que quiere ser reconocida y ese ánimo civilatorio que quiere exterminarla. Mientras en el resto de Latinomamérica la civilización y la barbarie coexisten, acá todavía se la teme.
–¿Cómo puede pensarse el peronismo hoy?
Pauls:–La lectura que puedo tener es que una parte importante de la sociedad que durante muchos años estuvo acallada empezó a tener más protagonismo, sobre todo a partir de una mayor igualdad social. Por eso el clima de crispación: se están discutiendo cosas. Lo que espero ahora, mi ilusión, es que esa pelea y esa crispación derive en un debate.
Santoro:–Hay una continuidad histórica y en los hechos entre el peronismo y el kirchnerismo. Y, desde lo cultural, hay una apropiación por parte de nuevos autores y artistas que se reapropian de sus mitos y simbología y los trabajan de una manera novedosa. Hablo de La Escolástica Ilustrada, de Carlos Godoy, El Campito, de Juan Diego Incardona, los sketches de Diego Capusotto y la obra de autores como Alejandro Tantanian, Ricardo Bartís y otros. El peronismo provee todo tipo de relatos. Y está presente.