(Fuente: Tiempo Argentino) El reconocido filósofo argentino, que hoy cumple 92 años y vive hace 40 en Canadá, aceptó que durante años hizo una mala lectura de ese movimiento, y rescató “la industrialización, el voto femenino y la reforma del Código Laboral”.
El reconocido filósofo argentino Mario Bunge brindó ayer una conferencia abierta en el Salón San Martín de la Legislatura porteña, titulada “Los Estados de Derecho justos e injustos”. Fiel a una tradición de pensamiento que supo expresar en libros como Solidaridad, cooperación y democracia integral, Bunge sostuvo que “la calidad de los gobiernos se pone a prueba en las situaciones de emergencia, cuando son capaces de sortear una crisis sin recurrir a la represión”. En ese sentido, el filósofo argumentó que “el miedo siempre fue un arma de dominio, sobre todo por parte de gente incapaz de inspirar respeto”, y caracterizó a los regímenes de liderazgos fuertes como “propios de las sociedades poco educadas”, una “tentación de la dictadura” y un “síntoma propio de la fragilidad de la democracia”.
“A todos nos conviene el Estado de Derecho, pero no es absoluto”, sostuvo el siempre polémico filósofo de la ciencia que reside hace 40 años en Canadá. Bunge abordó el análisis de la justicia y la injusticia sobre la base de tres criterios: jurídico, político y ético. “Un Estado puede ser legal, es decir, puede tener legitimidad jurídica y carecer de legalidad política”, aseguró, citando el ejemplo del acceso de Hitler al gobierno alemán en el siglo pasado. Respecto de la legitimidad política, señaló como condición fundamental “el apoyo mayoritario de la ciudadanía, el respeto a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la salvaguarda del derecho internacional”.
Tras describir las corrientes del positivismo y del pluralismo jurídico, caracterizó al relativismo de los valores como nihilista. “La justicia depende críticamente de la verdad –dijo–, por lo que no puede relativizarse la verdad, no se puede promover la justicia sin causa de verdad, ya que no hay justicia sin verdad.” En ese sentido, Bunge es un epistemólogo crítico de la filosofía posmoderna que postula la verdad como efecto de las argumentaciones jurídicas.
Hijo de un diputado socialista, Bunge reconoció haber tenido durante años una mala lectura del peronismo. “Yo reconozco, aunque tardíamente, los méritos del peronismo: la industrialización, el voto femenino, la provincialización de los territorios y la reforma del Código Laboral”.
La conferencia de Bunge fue organizada por Diana Maffía, legisladora con reconocido perfil académico: es docente de Gnoseología de la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y de Epistemología feminista en la Maestría de Estudios de Género de la Universidad de Rosario.

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